“¿Qué hay para hacer? Terminé la universidad, trabajé, sigo estudiando… y aun así no tengo garantías de conseguir un empleo digno.”
Comentarios como este se escuchan cada vez más entre las personas, en especial entre los jóvenes, y cómo no, si muchos viven esta realidad.
Prepararse durante años, cursar una carrera profesional, asumir prácticas, tomar cursos y demás, con la promesa de un futuro estable, sigue sin cumplirse y genera incertidumbre. Muchos jóvenes terminan aceptando trabajos por debajo de su formación, con salarios bajos, jornadas extensas y condiciones precarias o que poco reconocen su esfuerzo.
Según el más reciente informe del DANE en Colombia, la tasa de desocupación juvenil (15 a 28 años) alcanzó el 17,1 % en el primer trimestre de 2025, cifra que se suma al aumento de quienes recurren al trabajo informal como única forma de subsistir, pese a seguir preparándose y mejorar sus vidas.







