Camilo Muñoz de 22 años, estudia artes en la UTP y lleva seis años en el grafiti. Empezó gracias a su hermano, haciendo bocetos hasta encontrar un estilo propio, rebelde y callejero. Para él no es vandalismo, es una forma de expresar lo que vive. Desde 2021 ha mejorado su técnica y enseña a jóvenes en contextos difíciles que el arte puede ser una salida positiva y una forma de desahogarse y también inspirar a otros a crear sin miedo.
Por: Samanta Escudero Ducuara















