A veces siento que en Pereira el día se queda corto… pero no porque falte tiempo, sino porque faltan planes que realmente emocionen. Tengo 21 años, soy una joven universitaria, y entre clases, trabajos y entregas, cuando por fin tengo un espacio libre en la mañana o la tarde, no sé muy bien qué hacer. Sí, hay cafés bonitos y centros comerciales, pero llega un punto en el que todo se vuelve repetitivo. Ir por lo mismo, ver lo mismo, tomar fotos en los mismos lugares. Y es que uno también necesita experiencias nuevas, algo que rompa la rutina y se sienta diferente.
Muchas veces termino quedándome en casa, viendo series o adelantando trabajos, no porque quiera, sino porque no encuentro un plan que realmente valga la pena afuera. Y hablo con mis amigos y sienten lo mismo: Pereira es chévere, pero a veces parece que el movimiento se queda solo para la noche.
Aunque, pensándolo mejor, el tema no es que no haya nada, sino que muchas veces no sabemos qué está pasando. En la ciudad sí hay planes: desde obras en el Teatro Santiago Londoño, funciones del Cineclub Casa Hoja los jueves, hasta eventos culturales, ferias y talleres que se mueven en distintos espacios. Incluso hay parches más tranquilos como recorrer el Jardín Botánico de la UTP o caminar por el centro con otra mirada.
Tal vez no es que no existan los planes, sino que nos falta descubrirlos. Porque cuando uno empieza a buscarlos, Pereira sí tiene con qué sorprender durante el día.
Por: María Camila Mavisoy







